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Siguen sin gustarme las áreas de juegos infantiles de los restaurantes.

Con ganas de darnos un gustito, teníamos el domingo libre y decidimos buscar dónde ir a comer-cenar y que se me ocurre que fuéramos con el cachorro a un lugar que tuviera “área de juegos infantiles” para que se divirtiera y se cansara, así empezamos a pensar ¿dónde podríamos ir?, lo que se nos ocurrió fue uno de esos restaurantes de comida rápida que venden pollo, yo tenía ganas de la ensalada que venden allí, lo se… no es lo mejor, no es lo más sano,etc., etc.
Después de buscar por la zona de Tlalpan o Vértiz, recordamos que conocemos uno en la Avenida Juárez y Paseo de la Reforma. Llegamos y el lugar estaba llenísimo, había muchos niños en el área de juegos, compramos el pollo y nos sentamos a comer, mi niño al principio se sintió cohibido por la cantidad de niños, pero pronto se animó empezó a jugar. A penas empezamos a comer cuando uno de los niños empezó a grita “esa niña ya se hizo de la pipí y mojó la resbaladilla”, se refería a una pequeña niñita de tres años o menos que efectiv…

Sentí celos…

Como introducción les comento que mi esposo dejó su trabajo de tiempo completo y sólo está trabajando en el pequeño puesto de hamburguesas y hot dogsque tenemos y que se ubica en la casa de mi suegra, coincidió con que este año, ella se jubiló y está más disponible para cuidar a los niños mientras mi esposo prepara lo necesario para la venta, el niño acude a la guardería pero ya no es tan regular,con mi esposo en casa ya no es tan estrictamente necesario que vaya a la guardería y la nena aún no tiene asignado su lugar en la guardería y no se ve para cuándo.
Entonces mi suegra “cuida” a mis niños unas cuantas horas, mi esposo está allí mismo, si acaso sale a comprar mercancía; los niños regresan a casa conmigo por las tardes mientras mi esposo atiendeel puesto.
El problema, es que esta nueva dinámica me hace sentir celos… mi esposo me cuenta lo bien que se la pasan los niños, lo bien que comieron, los niños regresan con juguetes y cosas que les compró su mamá toya… siento celos por el ti…

Mi casa está sucia.

Hace unas semanas tome unos días de descanso del trabajo y me quedé en casa con mi esposo y mis niños. Como era de esperarse tenía ganas de hacer muchas cosas, arreglar aquí, limpiar allá, salir a caminar, ayudarle a mi niño con su proceso de control de esfínteres, en fin.
Y pasó lo que a muchas que somos desorganizadas sin remedio, no hice mucho de aquello que planeaba hacer y una de esas cosas fue limpiar aquí y haya.

Uno de esos días en los que estuve en casa intentando darme el tiempo para limpiar, mis niños estaban conmigo y venían constantemente a llamarme y buscarme, claro son pequeños y me necesitan, son sólo dos veces al año que me puedo tomar unos días para descansar del trajín diario de ir y venir al trabajo, la guardería, la familia, etc. y para ellos es también una ruptura en su rutina el tenerme en casa por varios días.

Yo me empecé a sentir un poco agobiada porque quería limpiar y los niños me llamaban, yo les decía "espérame, ya casi acabo" y pues no, termina…

Y nació el primer cachorro.

Mi primer hijo nació en día del cumpleaños de mi papá, por lo que son tocayos de nombre y comparten cumpleaños.
El parto estaba programado para finales de enero (40 semanas) y había quien me decía que me iría hasta principios de febrero, a las 38 semanas mi bebé decidió nacer después de un embarazo muy tranquilo, unos días antes se me había subido la presión pero no me imaginé que se trataba del inminente parto. Fue muy bonito, el jueves por la mañana, el papá oso se acaba de ir a trabajar, eran las 7:00 am; yo me quedé acostada en la cama, escuché que se alejaba la camioneta y empecé a sentir un leve dolor en el bajo vientre como un cólico menstrual y lo supe, el trabajo de parto empezaba. Me quedé acostada un rato más, me levante a desayunar y a empezar a limpiar la casa, preparé la comida y me dispuse a dejar todo listo para mi ausencia por unos días.
Pude hacer mis actividades normalmente, el dolor iba aumentando ligeramente era bastante tolerable, a la hora que el papá oso regresó …
He juzgado a una madre
Hace unos días en el transporte público, abordó una señora con dos niñas, una de ellas tenía entre 9 o 10 años y otra pequeña como de 4 años, la niña mayorcita encontró un asiento libre y lo ocupó, la madre y la niña pequeña se quedaron de pie junto a la puerta, la niña pequeña comenzó a llorar porque se quería sentar y la madre la regañaba y le decía que se bajarían pronto que no se iban a sentar; al ver la escena algunas personas le cedían el asiento a la madre pero ella se negaba a aceptarlo, la niña pequeña comenzaba a hacer un berrinche un poco más subido de tono y el chofer del autobús manejaba de manera muy imprudente.

Llegado un momento y antes de que la niña se tirara al suelo de berrinche, la madre le dio un golpe en la mano, lo que en México le decimos un buen manazo, fue allí cuando sentí la necesidad de intervenir y le dije a la señora que se sentarán, que no se arriesgara a llevar a la niña así en la puerta haciendo berrinche y con el riesgo de caers…

Ni con Dios ni con el Diablo

Es bien sabido que para muchas veces cuando somos madres sentimos que no hacemos bien las cosas, yo creo que no es sólo que lo sientas, a veces es verdad; finalmente algo pasó que te hizo tener la sensación de insatisfacción.
A mí me pasa muy seguido, he tenido fuertes problemas económicos desde hace unos años, lo que me ha traído muy estresada y ello repercute en los demás aspectos de mi vida, las apuraciones que esto me trae me hace descuidar ciertos aspectos de mi vida cotidiana, por ejemplo, estar distraída pensando en cómo conseguir dinero para ir medio pagando las tarjetas hace que olvide un recado para mi jefe o que se me olvide la maleta con las mudas y los baberos para la guardería de mi hijo, entonces por detalles pequeños o másgrandes como estos suelo sentirme tremendamente culpable al grado de pensar en dejar de trabajar porque siento que no puedo con tanto, no puedo seguir trabajando pretender ser la misma trabajadora, tratando de demostrar que a pesar de dos hijos sigo si…

De cómo la Reforma Educativa afecta a una familia mexicana clase media… media baja.

Desde hace unos años el gobierno mexicano aprobó la “Reforma Educativa”, que más o menos nos prometía mejores maestros, mejores escuelas, horarios de clases más amplios para madres que trabajan fuera de casa, etc. Esta reforma fue aprobada después de un buen jaloneo entre los profesores y la fuerza pública, hasta el momento las protestas se siguen presentando pues de varios modos esta “reforma” no está representando lo que prometían. Como les había platicado mi cachorrito de dos años asiste diariamente a un Centro de Desarrollo Infantil administrado por la SEP (Secretaría de Educación Pública) como parte de las prestaciones a los maestros y trabajadores administrativos de la SEP y de algunas de las instituciones descentralizadas del Sector Educación y Cultura en México,  allí entramos nosotros, pudimos inscribir al hijo en esta escuelita por trabajar para una institución cultural mexicana ,somos empleados del nivel salarial más bajo pero al menos alcanzamos esa prestación, que por poco…